Dominico español y gran misionero en América, san Luis Bertrán trabajó en Colombia, Panamá y otras regiones del Nuevo Mundo. De carácter suave pero firme, dedicó su vida a anunciar el Evangelio respetando profundamente la dignidad de los pueblos indígenas. Aprendía sus lenguas y trataba de predicar sin violencia ni imposiciones.
Se le atribuyen milagros extraordinarios, como curaciones, protección frente a animales salvajes y la capacidad de comunicarse sin intérpretes. Tras volver a España, fue maestro de novicios, inculcando una espiritualidad centrada en la oración, la pureza de vida y el espíritu misionero.
Murió con fama de santidad, y sigue siendo uno de los referentes fundamentales de la evangelización dominicana.